La pelea que hizo conocido el karate fuera de Okinawa

Hoy en día, el karate es practicado por millones de personas en todo el mundo, para algunos es un deporte más de competencia cuerpo a cuerpo como el box o la lucha libre; para otros, el karate NO es un deporte, sino más bien, toda una filosofía de vida.

El karate (pronunciado karaté) se desarrolló en Okinawa con influencias chinas, pero fue difundido por los japoneses a lo largo de todo su archipiélago, y luego fue exportado por los propios americanos a su país, después de la Segunda Guerra Mundial.

El siguiente relato es la traducción del primer artículo conocido del karate okinawense en Japón, publicado por la revista “King” en setiembre del año 1925. Artículo tomado de la página web Okinawa BBTV dedicado al karate.

Box vs karate – Una gran pelea

Motobu1

Un extraño viejo provinciano

—¡Qué peleón! Hay peleas entre judokas, pero nunca se ha visto una pelea así. Aquí sí que va a brotar sangre.
—Así parece, esto sí va en serio.

El día de la pelea, el local estaba inundado de espectadores que rumoraban todo el tiempo, mientras esperaban como si la pelea fuera un espectáculo de fuegos artificiales.

En los vestuarios se aparece un extraño viejo provinciano quien dice:

—Déjeme pelear con el boxeador.
—¿Qué? ¿Quiere pelear? —contestó el entrenador poniendo una expresión de sorpresa—. ¿Usted?
—Sí. Yo.
—¿Quién? ¿Usted quiere retar a nuestro boxeador?
—Sí, yo.
—¿Usted? —Pregunta nuevamente el entrenador, quien no puede ocultar su expresión de sorpresa al ver a una persona extraña pasado de edad.
—¿Es usted judoka?
—No.
—¿Has practicado box?
—No
—¿Entonces qué?
—Nada. Yo también puedo pelear así. Déjeme pelear.

Atrás, algunos exclamaban “¡Déjenlo pelear, que pelee! ¡Viejo loco!”

—De vez en cuando, deben dejar pelear a alguien del público, eso atrae a la gente —dijo uno de los ayudantes.
—Pero no es judoka ni boxeador. ¿Qué hace entonces? ¿Sumó de un pueblito? —le preguntó el entrenador a sus ayudantes.
—¿Qué importa? Solo quiero pelear, mientras sepa algo de algo
—Bueno, dejémoslo pelear —decidió el entrenador y dirigiéndose al viejo—, te vamos a dejar pelear. ¿Conoces las reglas?
—¿Reglas para pelear? No.
—No está permitido usar las piernas, ni los puños.
—¿Y las manos abiertas?
—Por supuesto que sí, pero repito, los puños (cerrados) están prohibidos.

Una tímida sonrisa apareció en el rostro del anciano, quien exclamó “OK, empecemos”.

El entrenador lo detuvo cuando estuvo a punto de salir:

—Espera. Vas a pelear, pero ¿con qué ropa?
—Así como estoy vestido.
—¿Así no más? —Comentaba uno de los asistentes del boxeador.
—Con esa ropa no te vas a sentir cómodo. Vamos a conseguirte una ropa de judo.

Cuando el viejo se quitó la camisa, el entrenador y sus asistentes quedaron sorprendidos. A pesar de que el viejo tenía más de 50 años, todos los músculos, pectorales, abdominales, muslos eran impresionantes. Hasta un principiante se daría cuenta de que sus caderas median más de un metro.

El ambiente del vestuario se tornó tenso. “¿Con quien va a pelear? ¿Han visto el cuerpo que tiene el viejo?”
Inmediatamente el entrenador dijo:

—¡Ah! Me olvidaba de algo importante. ¿Con quién quieres pelear? ¿Con un boxeador? ¿O un judoka?
—Me da igual con cualquiera.
—Entonces, pelea con un boxeador.

Y dirigiéndose a un asistente: “Oye, ¿con quién lo hacemos pelear?”

—Con George. Cuando pelea de verdad, ningún judoka lo puede vencer.
—Bien —exclamó el entrenador, y escribió en la pizarra el nombre de George.
—¡Eh!, una persona del público está retando a un boxeador —comentó uno.
—¿Del público? ¡Que interesante!

“El boxeador George versus el retador Choki Motobu” —se anunciaba.

—Sabemos de George es boxeador, pero no conocemos a Choki Motobu. ¿Será judoka? —comentó otro.
—Si es japonés, seguro que es judoka.

“En una de las esquinas, se encuentra el boxeador George caracterizado por su gran estatura. En la esquina contraria, se encuentra el retador, de 5-shaku y 4-sun (equivalente a 1.61 m.) de estatura, 52 o 53 años”.

—¡Es un anciano!
—No tiene guantes, ¿será judoka?
—¡No tiene ni pinta de retador!
—¡Vamos abuelo, a ganar!

El retador no colmaba las expectativas y se murmuraban muchas tonterías. Los contrincantes se separan para empezar la pelea.

Motobu (2)George se pone en guardia como todo boxeador. Hace fintas con las dos manos. Motobu empieza con una guardia no convencional; la mano izquierda parece una espada apuntando a su oponente, mientras la derecha, cerca de la mejilla, manteniendo una posición baja.

—¿Qué está haciendo? Parece un baile.
—No sé. Parece una danza.
—Parece maricón el retador.

Los espectadores no daban ni un medio por el retador. Desde los vestuarios, estirando el cuello, cuando uno de los judokas exclamó:

—¡Ah! Karaté.
—¿Karaté? —repitió como un loro uno.
—Sí, es karaté.
—¿Y qué es eso?

Muchos se preguntarán que es “Karaté”. Todavía no está difundido y casi nadie lo conoce.

El karaté es un arte marcial de Okinawa. Hace más de 200 años, en el año 14 de la era Keicho (Año 1609), el Clan Satsuma dominó las Islas Ryu Kyu y decretó la prohibición de armas, así que los pobladores se las ingeniaron para defenderse, y se especializaron para matar a su oponente con un solo golpe. A diferencia con el judo, en vez de lanzar al enemigo, usan las manos y los pies como potentes armas. Sabiendo que cualquiera puede usar sus manos y pies como armas, los de karatékas tienen que pulir y templar su personalidad; no deben de mostrar públicamente lo que practican, entrenando en lugares cerrados.

Muchos maestros del karate como Gichin Funakoshi cuentan que cuando empezaron a practicarlo en secreto, juramentaron ante sus antepasados que no harían mal uso del karate. En la actualidad, se enseña en las escuelas públicas, como parte de la educación física.

La posición en espera, que parece una pose de danza, proviene del karate estilo Shorin, del katá Pin-an yondan. La mano izquierda bloquea el ataque del enemigo, mientras que la mano derecha está preparada para el contraataque.

—¡No te descuides! —gritó el judoka que reconoció al karateka.

El ambiente del ring se tornó pesado por saber quién de los dos era el más fuerte.

Golpe con la mano abierta

—¡Vamos retador!
—¡Vamos George!

Sin embargo, el boxeador estaba confundido. La posición de espera de su retador no le dejaba espacio para atacar, mientras que el retador, Motobu, no atacaba.

El boxeador decide atacar, el retador, siempre con las dos manos en la misma posición, bloquea los golpes, pero en ningún momento contraataca.

A pesar que el boxeador detiene su ataque para que el retador contraataque, éste no cae en el juego, sigue sin atacar. El boxeador empieza a sentir la falta de aire al atacar continuadamente.

George empieza a frustrarse, así que decide en acabar a su contrincante. Entra avanzando uno, dos pasos, sin quitar la mirada a su contrincante… y de repente, Motobu contraataca, sin que George tuviera tiempo de reaccionar, pum… un golpe con la mano abierta, mientras saltaba como si tuviera resortes en los pies.

—¿Qué?

George entró atacando sin control, mientras que el retador, sin moverse, con la mano izquierda a la velocidad de un rayo, bloquea un golpe y contraataca nuevamente. Pero George tampoco era un oponente cualquiera. ¡Cuidado! George evita un puño de izquierda moviéndose como el flameo de una bandera y regresa a su esquina. Sin embargo, el boxeador empezó a jadear, mostrando su cansancio, mientras que Motobu seguía con su mismo estilo, sin moverse y respiración imperceptible como una montaña.

—¿Qué pasó con George?

La gente de los vestuarios estaban preocupados. George no podía encajar ningún puño al viejo, y ninguno sabía que era karate ni con quien peleaba. “¡Golpea sin compasión George!” exclamaban excitados algunos. El boxeador decide entrar con un derechazo decisivo.

Motobu hace dos, tres pasos hacia el costado, y, utilizando todo el cuerpo, saca un golpe que hace volar a George por las nubes.

—¡Ah!

El fuerte brazo de Motobu crujió. La mano izquierda bloqueó el golpe de George cuando bajaba. Apenas bloqueó el golpe, Motobu dejó su posición de guardia levantando su posición, mientras aplicó como un rayo un golpe de derecha. ¡Ah! George recibía un golpe entre la boca y la nariz con la mano abierta, justo donde se encuentra un punto débil. George cae como si fuera un palo.

Todos los espectadores están asombrados, mientras George sigue sin moverse.

—¡Doctor! Doctor! —gritaban desde la esquina de George quien seguía inconsciente.
—¡Impresionante viejo! —comentaban algunos espectadores.

Hasta las columnas se doblan

—Discúlpeme, ¿usted practica karate, no? —pregunta un judoka al final de la pelea.
—¿Lo conoce? —preguntó Choki Motobu.
—Solo he escuchado rumores.

El judoka le pide que le muestre los puños, y al verlos se impresionó más de lo esperado. Esos puños, parecían hechos de piedra, y recibir un golpe con esos puños, sería como recibir un piedrazo.

—¡Con razón nadie aguanta esos golpes a mano abierta! —comentó un ayudante en el vestuario.

El retador era practicante Ryukyu karate. Se dice que para fortalecer los puños, utilizan el makiwara y tablas de madera, golpean todos los días hasta endurecer los puños; la fuerza de los golpes se genera al girar los puños al lanzar el golpe; rompen tablas de tres a cuatro centímetros con un solo golpe, con un extraordinario poder.

Choki Motobu es descendiente de una distinguida familia de Okinawa, donde todos dominan el karaté. Choki es conocido en esas islas por su fortaleza y habilidad en este tipo de lucha. Se dice que esos puños, no solo ha doblado columnas, sino que también ha roto más de un hueso. Derribar a George con un solo golpe, no fue sorpresa.

“¡Ryukyu karaté!”, “Humm, un arte marcial secreto de esa pequeña isla. No lo sabía!”. “Esos puños si son armas efectivas”. “Los humanos sí que somos creativos, convertir nuestras manos en armas”, comentaban los asistentes en los vestuarios.

Matando un toro de un golpe

En el karaté, cada parte del cuerpo es un arma. Las manos se endurecen golpeando madera y metales; los pies se fortalecen con zapatos pesados.
Se dice que un compañero de Gichin Funakoshi, actual representante del karaté en Japón llamado Hachimine mató a un toro en la isla de Yaeyama con un golpe en la cabeza cuando el toro intentó atacarlo.

Algunos piensan que la fuerza de esos puños son tan peligrosos, que la ley debería de considerarlos como armas letales.

Revista “King” – Editorial Dainippon yuuhenkai (hoy Kodansha)


A partir de esta pelea, el karate empieza a popularizarse, mientras la fama de Choki Motobu crecía en Japón, llegando a ser profesor de karaté en los clubes de las universidades de Waseda y Toyo a finales de la década de los 30. Sin embargo, Choki Motobu siempre criticó la forma en que el karate se venía desarrollando en las principales islas de Japón, liderado por Gichin Funakoshi, fundador de la escuela/estilo más difundida de karate por el mundo, Shotokan.

La imagen que asocia el karate con golpes a mano abierta probablemente proviene de este relato. Sin embargo, Choki Motobu declararía años después que el golpe que derribó al boxeador, no fue con la mano abierta sino un golpe de puño, no por debajo de la nariz, sino en la sien.

Según la página web de la escuela de karate fundada por Motobu, el boxeador se llamaba John Kentel y provenía de Estonia. La misma fuente nos informa que aquellos enfrentamientos eran comunes en su época, donde cualquier persona podía solicitar ser el retador y recibir un premio si ganaba. Choki Motobu había ido el día anterior para estudiar a su rival, y solicitó retarlo al día siguiente.

Nótese que este artículo todavía utiliza la escritura antigua de karate, 唐手 y no el actual 空手. El ideograma 唐/kara representaba a la Dinastía Tang, por lo que antiguamente, todo lo proveniente de China era representado por dicho ideograma. El arte marcial de Okinawa era conocido entonces como “toudi” o “tuudi”, escribiéndose. 唐手. En Japón, dicho ideograma también es leído como “kara”, razón por el cual, reemplazaron por el actual ideograma.

Link del artículo original:
http://www.okinawabbtv.com/culture/karate/episode/j_episode002.html
Publicado en la revista Kantō número 5, páginas 50 – 55:
http://issuu.com/revista_kanto/docs/revista_kanto_numero_5/51?e=0
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