Grados

grados

shoshinowasurezuSHOSHIN O WASUREZU
Nunca olvides el espíritu y la humildad del principiante


 

Sistema de graduación

Los sistemas japoneses modernos distinguen dos clases de grados: Kyu () y Dan ().

Kyu () significa literalmente “clase“, “rango” o “grado“. Los Kyu son los grados de principiante y se les asocia cinturones de colores. Hay diez grados Kyu, los cuales se obtienen en orden descendente, es decir, se empieza en 10ºKyu (el más bajo) y se progresa hasta alcanzar el 1erKyu (el nivel más alto dentro de los grados de principiante). Evidentemente, hay más grados que colores de cinturón, por lo que no siempre que se obtiene un nuevo grado se cambia de cinturón. Así, a un determinado color de cinturón le pueden corresponder varios grados.

En el Karate moderno (al menos en España) no es habitual utilizar el sistema de grados Kyu. Normalmente se utilizan directamente los colores de los cinturones para identificar los grados anteriores al cinturón negro.

cinturones_colorDan () significa “grado” o “paso/peldaño“. Los Dan son los grados dentro del nivel avanzado y conllevan el uso del cinturón negro. Al igual que los grados Kyu, también hay diez grados Dan, pero al contrario que los primeros, éstos últimos se obtienen en orden ascentente. De esta manera, el 1erDan es el más bajo de los grados dentro de los niveles avanzados, y el 10ºDan el más alto.

 

Los distintos grados de menor a mayor nivel son:
CinturonBlanco Cinturón Blanco 10º Kyu
CinturonAmarillo Cinturón Amarillo 9º-8º Kyu
CinturonNaranja Cinturón Naranja Kyu
CinturonVerde Cinturón Verde Kyu
CinturonAzul Cinturón Azul 5º-4º Kyu
CinturonMarron Cinturón Marrón 3er-1er Kyu
CinturonNegro Cinturón Negro 1er-10º Dan

Los practicantes que poseen un grado dentro de la categoría Kyu se denominan mudansha (), mientras que aquellos que poseen un grado Dan se denominan yudansha ().

Por regla general, los grados no se pueden saltar (aunque no siempre ha sido así, y no siempre es así). Para poder optar a la obtención de un grado, normalmente se debe estar en posesión del inmediatamente anterior, y lógicamente haber pasado por todos los anteriores.

Es importante destacar que en cada país existen muchas federaciones, organizaciones y asociaciones de Karate, y cada una de ellas suele tener sus propios requisitos y criterios respecto a la concesión de grados.

Existen otros grados que se corresponden con los colores intermedios: blanco-amarillo, amarillo-naranja, naranja-verde, verde-azul y azul-marrón (nótese que el cinturón “marrón-negro” no existe). Pero estos grados podríamos decir que simplemente son “grados de juguete”, ya que sólo los niños pueden aspirar a ellos. Los adultos, con cada examen, aspiran al paso de “cinturón completo”, no existen para ellos los colores intermedios.

Un caso especial es el del “cinturón negro raso” (sin ningún Dan), supongo que inventado por la Real Federación Española de Karate, y que no estoy muy seguro de que exista en otros ámbitos. Resulta paradójico, pues es un grado que no pertenece a la categoría de Dan, pero tiene asociado, no obstante, el color de cinturón propio de esa categoría. A pesar del color, es un grado más próximo al grupo de los Kyu, y podría considerarse como un “marrón-negro”. De hecho, al igual que en el caso de los cinturones de dos colores, el “cinturón negro a secas” es un grado que, no sólo se puede saltar, sino que únicamente se puede optar a él si el aspirante tiene entre trece y quince años. Por eso se le llama también “cinturón negro infantil”. A partir de los dieciséis años de edad, los apirantes con cinturón marrón (1erKyu) que se presenten a examen de cinturón negro lo harán optando al grado de “Cinturón Negro 1erDan” (Shodan).

 

El Cinturón Negro

La creencia popular es que el Cinturón Negro es el máximo grado en Karate. Algunos practicantes incluso abandonan la práctica de inmediato tras la obtención del Cinturón Negro, al parecer viendo todos sus objetivos cumplidos. Se puede decir que estas personas saben de Karate lo mismo que aquellos que jamás se han puesto un karategi.
El nivel del codiciado Cinturón Negro es perfectamente asequible por cualquiera que consiga acumular tres o cuatro años de práctica regular con un mínimo de interés; el verdadero aprendizaje del Karate-do requiere toda la vida.

Al llegar al Cinturón Negro “ya no hay más colores”, pero sí más grados. Y de hecho, para alcanzar el nivel de cada grado a partir del Cinturón Negro se necesita un tiempo de práctica equivalente o superior al necesario para llegar al Cinturón Negro habiendo empezado desde cero.

En realidad, el Cinturón Negro es el grado más bajo, y a diferencia de lo que piensan los profanos en la materia, no representa que el que lo porta es un experto, sino que ha alcanzado un mínimo nivel de conocimiento y habilidad sobre los fundamentos prácticos del Karate. Como el término “Shodan” () significa “primer paso“, es razonable decir que obtener el Cinturón Negro sólo es un “principio”; los grados Kyu sólo son preparación para estar listo para empezar a entrenar. A partir del Cinturón Negro es cuando se puede empezar a aprender.

 

Altos grados

Los grados altos (por encima del 5ºDan) a menudo se conceden por “méritos”. Esto implica que los puede recibir, y los recibe, tanto el que ha seguido progresando en su práctica de Karate, como el que únicamente ha dejado pasar el tiempo, pasando por el que ha colaborado activamente con el organismo que se lo concede.

Una vez alcanzado el 6ºDan, existe la posibilidad de cambiar el cinturón negro por uno rojo y blanco. Esta costumbre parece tener su origen y estar bastante establecida en Judo, donde 6ºs, 7ºs y 8ºs Danes portan el cinturón rojo y blanco, y 9ºs y 10ºs Danes el cinturón rojo. En Karate no es tan habitual, aunque cada vez se ve con más frecuencia.

cinturon_rojo_blancoA partir del 6ºDan se puede cambiar el cinturón negro por uno rojo y blanco.

Existe una “leyenda urbana” según la cual el máximo grado que se puede obtener en vida es el 9ºDan, y el 10º se concede a título póstumo, al fallecer el karateka. Desconozco el origen de esta creencia, pero no se sostiene. Obviamente, se pueden encontrar muchos ejemplos de maestros que son 10ºDan en la actualidad, y muchos otros que lo fueron antes de su muerte.

Maestros_Okinawa_Nakazato_Miyahira_Uehara_Yagi_Nagamine_Higa

10ºs Danes del Karate de Okinawa.
Nakazato Shugoro (1919-), Miyahira Katsuya (1918-2010), Uehara Seikichi (1904-2004), Yagi Meitoku (1912-2003), Nagamine Shoshin (1907-1997) y Higa Yuchoku (1910-1994).

En España, las personas con grados más altos son:

 

El significado de los grados

El simple hecho de que los grados son una incorporación relativamente reciente al Karate (principios del siglo XX) ya debería ayudarnos a ver con meridiana claridad que no son en absoluto imprescindibles. El Karate se practicó y se desarrolló durante décadas sin que los practicantes necesitaran nunca un sistema de grados, ni nada por el estilo. De hecho, resulta difícil imaginar el sentido de algo así dentro de un arte cuya naturaleza era absolutamente personal y privada antes de salir de su pequeña isla natal para convertirse en un difundido pasatiempo internacional.

En el pasado el nivel de uno se reconocía públicamente de acuerdo con la reputación y la influencia de su maestro o de su número de años de práctica.

Funakoshi Gichin

 

Miyagi Chojun nunca sintió la necesidad de marcar el progreso de los estudiantes con cinturones, y nunca concedió grado alguno a sus alumnos.

 

Si tu Karate es lo suficientemente bueno, no necesitas un cinturón negro para demostrarlo; y si no lo es, entonces no deberías llevar uno.

Miyagi Chojun

 

Hoy, en cambio, los grados son parte integral del Karate. Pocos son los practicantes que no se dejan seducir ante la posibilidad de ascender en la escala de grados; para muchos es uno de los objetivos principales; y para demasiados, parece ser el único objetivo. Por descontado, el objetivo del Karate-do está lejos de ser la obtención de grados/cinturones.

Los grados sólo son (o pretenden ser) un mero reconocimiento de la veteranía y el nivel adquiridos por el practicante. Representan un reto, un estímulo, una motivación adicional, y un reconocimiento del progreso alcanzado. Sirven su propósito sobre todo en el nivel de principiante, pero más allá de ese punto, deberíamos poder decir que son totalmente innecesarios. Nadie que desea progresar en el Karate-do por el simple hecho de que le gusta debería necesitar otros estímulos para practicar.

Lamentablemente, también han llegado a representar la ambición, tanto de quienes los anhelan como de quienes los otorgan, ya que normalmente suponen una fuente de ingresos nada despreciable por parte de las federaciones, asociaciones e individuos que los conceden.

La práctica correcta de Karate-do puede aportar grandes beneficios al practicante. Sin embargo, parece que es en los títulos en lo que frecuentemente centra su atención la mayoría; como si con el título llegase todo lo demás, cuando debería ser justo al contrario.

El cinturón en sí mismo no es nada, lo que importa es lo que representa (o debería representar): Cada grado debería ser símbolo de un determinado nivel de habilidad y conocimientos. Desgraciadamente, lo cierto es que no siempre es así.

El grado de un practicante no es universal, sólo tiene valor dentro de su grupo o asociación y, sea lo alto que sea, no es garantía ni indicativo de nada, ya que cada organismo los concede según sus propios criterios, y no siempre con el mismo nivel de exigencia. En todo caso, el grado de una persona nos podría dar una idea del número de años transcurridos desde que dicho practicante se inició en la práctica, pero nada más. Por eso, practicantes con años de experiencia a sus espaldas y adecuados objetivos no prestan ninguna atención a detalles tan insignificantes y relativos como son los grados. Y también por eso, no se debe pretender comparar el nivel de varios practicantes en función del grado de cada uno (aparte de que el Karate-do es un camino personal hacia uno mismo, hacia la propia superación, y compararse con otros no sirve de nada).

Por consiguiente, los grados ya no tienen ningún valor ni sentido más allá de alimentar la vanidad y el orgullo de quienes los ambicionan, y los intereses económicos de quienes los conceden. Fuera de los niveles de principiante, únicamente sirven para satisfacer el ego de los practicantes que no se sienten motivados a entrenar para seguir aprendiendo y mejorando (así que yo diría que poco les gusta el Karate), pero sí para conseguir un diploma que no sirve absolutamente para nada. ¿Puede existir un ejemplo de vanidad más contrario a los ideales y objetivos del Karate-do?

Los grados en Karate no valen ni significan absolutamente nada.

 

La gente desea llevar un cinturón negro sólo para descubrir al adquirirlo, que no tiene ningún valor. En lugar de aprender de este descubrimiento, simplemente trasladan ese deseo a adquirir más títulos y grados Dan. Los resultados, por descontado, son los mismos. Sencillamente no hay ningún valor en tales deseos; son innecesarios y te sirven de poco. Mientras tanto, tus deseos continúan dañando tu integridad, malgastando tu dinero, y puede que incluso se lleven años de tu vida en forma de dudosas prácticas físicas.

Michael Clarke

Cinturones y grados no importan si no puedes utilizar realmente tus técnicas de Karate y no trabajas tu carácter.

Pat Nakata
Classical Fighting Arts Vol.2 Nº14 (#37) pág.29

 

Los grados Dan sólo han llegado a ser importantes porque causan muchos problemas. Chojun Miyagi Sensei rehusó conceder grados Dan y las artes marciales no tenían grados Dan hasta que el Judo los adoptó. A mí Miyazato Sensei me dio el tercer Dan en el primer examen de grado al que asistí cuando yo era poco más que un niño y no significó nada para mí, ni entonces ni ahora. Nunca me puse el cinturón.

Estoy de acuerdo en que para los estudiantes son una forma de medir el progreso, pero a un alto precio. Causan descontento, disputas, y conducen a un excesivo orgullo en uno mismo, que es lo contrario de lo que el entrenamiento en artes marciales debería desarrollar en un estudiante. Cada cual tiene diferentes estándares por lo que, inevitablemente hay diferencias en el nivel de los estudiantes de diferentes dojos incluso cuando tienen el mismo grado, y entonces empiezan las políticas. Yo creo que sólo debería haber cinturones negros y cinturones blancos, y que la atención debería centrarse en el entrenamiento, no en acumular grados.

Higaonna Morio
[fuente] [fuente]

 

Se cuenta que un alumno preguntó una vez:

– “¿Cuál es la diferencia entre un hombre de Tao (Do) y un hombre pequeño?”

El Sensei responde:

– “Es simple…
Cuando un hombre pequeño recibe su primer dan, casi no puede esperar partir a casa y gritar a todo pulmón para contarle a todos que es primer dan. Al recibir su segundo dan, se subirá a los tejados y se lo gritará a la gente. Al recibir su tercer dan, saltará dentro de su automóvil y dará vueltas al pueblo tocando la bocina y contándole a todos sobre su tercer dan.
Cuando un hombre de Tao recibe su primer dan, inclinará su cabeza agradecido. Al recibir su segundo dan, inclinará su cabeza y sus hombros. Al recibir su tercer dan, se inclinará hasta la cintura y se irá caminando calladamente a lo largo de alguna pared para que la gente no le vea y no se den cuenta de él.”

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